20/04/2017 admin 0Comment

La creciente conciencia ecológica en las sociedades occidentales promueve procesos como el compostaje, que permite el reciclado de residuos de diversas procedencias.

No obstante, dada la elevada presencia de microorganismos en el compostaje y la posibilidad de generarse aerosoles, bacterias como la Legionella pueden afectar la salud de los trabajadores de la planta.

 

El compostaje es un proceso controlado de descomposición de materiales orgánicos domésticos, papel, residuos urbanos, etc, debido a la actividad de alimentación de diferentes organismos del suelo (bacterias, hongos, lombrices, ácaros, insectos, etc.) en presencia de aire (oxígeno) y que permite obtener compost, un abono orgánico excelente para la agricultura.

Utilizar los procesos naturales de los microorganismos para obtener materia fértil es inteligente, no obstante, hay que tener en cuenta que entre estos microorganismos pueden encontrarse toda una variedad de bacterias patógenas, que pueden afectar a la seguridad de los trabajadores de las plantas de compostaje, e incluso también a la de los consumidores de composta comercializado.

La Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA) hace referencia, en este sentido, a un estudio realizado por el IRSST de Canadá, en el que se analizaron los contaminantes existentes en el aire de tres plantas de compostaje procesadoras de diferentes tipos de materia orgánica.

Cada fase del compostaje involucra a sus propias poblaciones de microorganismos y, como resultado, en cada fase se liberan unos bioaerosoles correspondientes. También es posible que, durante las actividades del compostaje, estén presentes en el aire toda una gama de gases diferentes. Esto significa que los trabajadores pueden estar expuestos a agentes químicos y biológicos.

Con la intención de  evaluar los riesgos para la salud, el estudio realizado estableció comparaciones en la concentración de contaminantes hallados en el aire de tres plantas de compostaje con materias diferentes: residuos orgánicos clasificados, estiércol de una granja lechera, y canales y tejidos animales de una granja de cerdos. En las tres plantas se observaron diferencias en las concentraciones y los tipos de microorganismos y compuestos gaseosos presentes.

El estudio mostró que el compost promueve la actividad biológica, al producir un aumento significativo de las concentraciones de microorganismos cultivables en el aire ambiente de las plantas de compostaje.

El método de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) reveló la presencia de Legionella spp. y Legionella pneumophila en el aire en una de las plantas, la de Saccharopolyspora rectivirgula en algunos casos y la presencia sostenida de Mycobacterium spp. en todas las plantas.

Asimismo, se registró una aerosolización mayor del filo Actinobacteria y del género Mycobacterium spp. Esto significa que, a pesar de que no son las bacterias más frecuentes en el compost, las condiciones parecen favorecer su presencia en el aire sobre la de otros grupos de microbios.

Respecto al tamaño de las partículas en suspensión en el aire registradas, midieron menos de 10 μm en diámetro aerodinámico y son, por lo tanto, capaces de penetrar profundamente en los pulmones. 

En conclusión, aunque en la mayoría de los casos la exposición de los trabajadores a microorganismos y gases es limitada, la protección respiratoria en las plantas de compostaje es muy recomendable.

 

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