15/07/2019 admin 0Comment

Ya estamos en pleno verano y las elevadas temperaturas, favorecen que la aparición un brote de Legionella aumente en un 50% respecto a otros periodos.

Se hace imprescindible realizar un correcto mantenimiento, limpieza y desinfección de las instalaciones consideradas de riesgo, como son balnearios, piscinas climatizadas, fuentes públicas, nebulizadores y torres de refrigeración, instalaciones de agua caliente sanitaria, etc, para prevenir la proliferación de la bacteria  Legionella  y evitar el contagio de la población. 

¿Qué es la Legionella? 

Es una bacteria que vive habitualmente de forma natural en las aguas superficiales, ríos, estanques e incluso aguas termales y que en determinadas ocasiones, puede colonizar y multiplicarse en la red de distribución de agua y sistemas de enfriamiento de grandes dimensiones como torres de refrigeración. 

La legionella se multiplica con mayor facilidad a temperaturas entre 25 y 45 grados centígrados, por lo que la época de mayor número de brotes detectados es el verano. 

¿Dónde radica su peligrosidad? 

La legionelosis es una enfermedad infecciosa grave de los pulmones causada por la inhalación de gotas o aerosoles de agua suspendidas en el aire que contienen la bacteria. 

A través de la red de distribución de agua, le Legionella se puede incorporar a los sistemas de agua sanitaria, ya sea fría o caliente, y llegar a instalaciones tales como duchas, condensadores evaporativos y las torres de refrigeración y las piscinas o bañeras de hidromasaje.

Sus síntomas son similares a los de un cuadro gripal que puede cursar hasta una neumonía grave, llegando a en ocasiones a ser mortal, principalmente en personas mayores, inmunodeprimidas y niños.

El periodo de incubación de la legionella, es decir, desde que se contrae la infección hasta la aparición de los síntomas, está entre 2 y 10 días y, al principio, el paciente puede sentirse cansado y débil. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos predominan síntomas no respiratorios como dolor abdominal, diarrea y fiebre. Esto hace difícil el diagnóstico de legionella para el médico si no es por el contexto epidemiológico. 

¿Cómo prevenirla? 

La prevención es clave para garantizar la seguridad de los usuarios, tal y como recoge el Real Decreto 865/2003 de 4 de Julio. 

Un adecuado mantenimiento, incluyendo la correcta limpieza y la desinfección de los equipos e instalaciones, según los protocolos establecidos por el Real Decreto 865/2003 de 4 de julio, es primordial para evitar su desarrollo, así como la verificación mediante un análisis de que el todo se ha realizado correctamente.  

En el laboratorio Alazor aplicamos nuevas tecnologías más fiables y rápidas para la detección de la Legionella, con lo que conseguimos información del posible brote en tiempos más reducidos, permitiendo reaccionar antes y minimizando así el número de personas afectadas. 

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