14/05/2018 admin 0Comment

Aunque tímidamente, poco a poco va aumentando la temperatura y con ella retoman su actividad los complejos hoteleros. Es en esta época en la que se ponen a punto las instalaciones de las mismas, y entre las actividades que se realizan destaca el control y tratamiento para prevenir la Legionella.

Pero, ¿sabemos qué es? ¿Dónde radica su peligrosidad? Y lo más importante, ¿cúal es el tratamiento a realizar?

¿Qué es la legionella?

Es una bacteria que vive habitualmente de forma natural en las aguas superficiales, ríos, estanques e incluso aguas termales y que en determinadas ocasiones, puede colonizar y multiplicarse en la red de distribución de agua y sistemas de enfriamiento de grandes dimensiones como torres de refrigeración.

La legionella se multiplica con mayor facilidad a temperaturas entre 25 y 45 grados centígrados, por lo que la época de mayor números de brotes detectados, más del 50%, son detectados en verano.

¿Qué es la legionelosis?

La legionelosis es una enfermedad causada por la inhalación de gotas o aerosoles de agua suspendidas en el aire que contienen la bacteria.

A través de la red de distribución de agua, le legionella se puede incorporar a los sistemas de agua sanitaria, ya sea fría o caliente, y llegar a instalaciones co tales como duchas, condensadores evaporativos y las torres de refrigeración y las piscinas o bañeras de hidromasaje

Se presenta como un cuadro gripal que puede cursar hasta una neumonía grave, pudiendo llegar a en ocasiones a ser mortal.

El periodo de incubación de la legionella, es decir, desde que se contrae la infección hasta la aparición de los síntomas, está entre 2 y 10 días y, al principio, el paciente puede sentirse cansado y débil.

Se pueden distinguir dos grupos de síntomas de la legionella en función de la enfermedad que produzca:

  • La fiebre de Pontiac, que es la forma que no produce neumonía, suele manifestarse como un cuadro gripal, con cansancio, debilidad, dolores articulares, cefalea, fiebre y tos. No reviste gravedad y suele resolverse en pocos días sin ningún tipo de tratamiento. Muchas infecciones de este tipo pasarán inadvertidas o diagnosticadas de una falsa gripe.
  • En el caso de la neumonía por Legionella tiene unos síntomas que suelen ser más llamativos. Pueden aparecer tos y expectoración, sensación de falta de aire o disnea, malestar general con cefalea, a veces diarrea, dolores torácicos al respirar, y en formas más graves, cierto grado de alteración de la conciencia. En estos casos se trata con antibióticos.

Sin embargo, en la mayoría de los casos predominan síntomas no respiratorios como dolor abdominal, diarrea y fiebre. Esto hace difícil el diagnóstico de legionella para el médico si no es por el contexto epidemiológico.

 

¿Cómo prevenirla?

La prevención es clave para garantizar la seguridad de los usuarios de centros socio-sanitarios, tal y como recoge el Real Decreto 865/2003 de 4 de Julio.

Un adecuado mantenimiento, incluyendo la correcta limpieza y la desinfección de los mismos, es primordial para evitar su desarrollo. Por otro lado, es importante prestar atención a la calidad y realizar análisis del agua de las instalaciones tras el tratamiento  limpieza verificar que el mismo se ha realizado correctamente.

El laboratorio Alazor aplica nuevas tecnologías mas fiables y rápidas para la detección de la Legionella, con lo que conseguimos información del posible brote en un tiempo mucho más breve que los métodos tradicionales de cultivo, minimizando así el número de personas afectadas.

 

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